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A ANTONIO MACHADO

In Memoriam
José Bergamín

Puerto Libre
Gerardo Diego

Ante la tumba de Machado
Mariano Granados Aguirre

Elegía por Antonio Machado en las márgenes del Duero
Julio Garcés

Des vers pour Antonio Machado
Christian Schmidt, Mars 90



In Memoriam

No te perdí de vista, ni de oído,
voz a mis perdiciones lisonjera;
ni te gané, que entonces te perdiera,
perdiéndome al ganarte por perdido.

Te encontré y me encontré, tan sorprendido
de volverte a encontrar, como cualquiera;
como cualquiera y de cualquier manera
hice y deshice en ti mi mal sentido;
que el sentido y razón de consentirme,
voz que el tropiezo de mi voz esconde,
fue partirnos los dos, cuando al partirme,
me dejaste con voz que no responde,
con silencio mortal, para decirme
que te vuelva a encontrar ¡Dios sabe dónde!

José Bergamín

Puerto Libre

Antonio el Bueno duerme allá en Colibre,
la Colibre que en Lope es española,
hoy es francesa
y siempre catalana.
Antonio el Bueno duerme
civilidad de religión cristiana,
oh patria de la muerte, oh puerto libre.

Gerardo Diego

 

Mariano Granados Aguirre, camino del exilio, fue el único soriano que asistió al entierro de Machado, habiendo sido además alumno suyo en el Instituto de Soria, amigo posteriormente y gran admirador literario. Estos versos dejan constancia de ello y de su permanente amor a Soria, a la que no pudo volver hasta el año 1969.

 

Ante la tumba de Machado

"Adiós, maestro, adiós. Adiós te digo.
Mi corazón es y será tu templo.
Fuiste maestro, fraternal amigo,
y sobre todo luminoso ejemplo.

Aquí te dejo, Antonio, en tierra extraña,
lejos de tu venero de armonía,
fuera de nuestra Soria, nuestra España,
bajo tierra que no es tuya ni mía.

Ni la vieja Ciudad, ni los caminos
aromados de espliegos y romero,
volverán a anudar nuestros destinos
que tu mano anudó en el alto Duero.

Niño aún, casi, casi adolescente,
me tendiste tu mano, y a ella asido,
tu dolorosa senda he proseguido,
y fue mi luz, la luz de tu alta frente.

Hace treinta y dos años, mi memoria
que es fiel, guarda aquel primer tributo
que te rendí en Soria, nuestra Soria,
dentro del aula dos de su Instituto.

En pos de ti, y de tu sombra en pos,
1lego a verte emprender tu último viaje
cual quisiste, ligero de equipaje,
pero no solo. Yo te acompaño. Adiós."


Mariano Granados Aguirre
Collioure: Francia. Febrero de 1939.

Elegía por Antonio Machado
En las márgenes del Duero

En medio de este otoño lleno de hojas
Debajo de este cielo torturado
Teniendo frente a mí las lomas rojas

Las tristes lomas donde está enterrado
El gavilán de amor que te comía
Busco tu corazón despedazado

Soria se está muriendo de agonía
Los chopos se desangran sobre el río
El alma de la tarde está vacía

Y está vacío Dios y está vacío
El camino de chopos que atardece
Como atardezco yo lleno de frío

Aquí donde tu muerte permanece
Igual que permanece la llanura
Aquí en este zarzal donde florece

La rosa de tu amor la rosa pura
Que adorna el corazón del Alto Duero
Oigo tu voz transida de amargura

Tu aromada palabra de romero
Estoy sobre la angustia que sufrías
Estoy sobre este páramo de acero

Recorro los senderos que seguías
Resido en el alcor de tu lamento
Y padezco en dolor que padecías

La raíz de este doble ceniciento
La furia vegetal de estas espinas
El pardo y mineral olor del viento

El agrio suceder de estas colinas
Me clavan a un pasado de pastores
Me amurallan con ásperas encinas

Me condenan a trágicas labores
Me compran con el oro de las eras
Me anegan de larguísimos colores

Discurro entre las pálidas choperas
Herido por la hoces del destino en
En la página gris de las laderas

Frente a la luz callada del Espino
Rezo un rosario de entrañables rosas
La sencilla oración de tu camino

Busco tu corazón entre las cosas
Tocadas por las manos de mi infancia
Tu corazón que está bajo estas losas

No bajo el peso de tu muerte en Francia
Que está en este horizonte de tomillo

Bajo el cielo acerado de Numancia
A la implacable sombra del Castillo

Julio Garcés

Des vers pour Antonio Machado

Des vers qui étaient d´Antonio
Et que je comprenais si mal
car il manquait Carlos Pradal
qui, lui, est dans un autre cimetière
Il m´avait expliqué pourquoi
cela m´était doux et triste
et pourtant si vivant
si vivant qu´accompagnés d´une étrange comptine
autour d´Antonio
dansèrent les enfants.

Christian Schmidt
Soria, Mars 90